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Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por Yolande Maffo

Hay experiencias que cambian la vida. La Roche d’Or es una de ellas.

Cuando pienso a los meses que he pasado en esta comunidad, me doy cuenta que habrá un antes y un después de La Roche d’Or. No solamente en el plano profesional, sino también en el plano humano, profundamente.

Llegué aquí como becaria, recién instalada en Francia, con mis maletas, mis cuestiones y quizás algunas aprensiones. Y muy pronto, después de conseguir mis prácticas en La Roche d’Or, sin siquiera darme cuenta, me sentí en mi lugar. No un lugar que me hubieran asignado. Un lugar que había encontrado, de forma natural, como si me estuviera esperando.

Lo que más me ha marcado, no es lo que he aprendido a hacer, aunque estoy aprendiendo muchísimo, es la forma en que los miembros de la comunidad conviven entre sí. La hospitalidad aquí, no es sólo una palabra, no es postureo. Es algo que se vive a diario, de forma espontánea entre cada miembro y que se transmite de forma natural a todos los que llegan. Tanto si eres un participante de paso, como un becario durante unos meses, te sientes acogida de la misma manera, con el mismo afecto, la misma generosidad, la misma atención.

Todas las mañanas vengo a las prácticas con una sonrisa, porque me apetece estar aquí. Y eso es algo poco común.

Tuve la suerte de participar en el retiro itinerante por Italia, once días entre Pavía, Roma y Rávena, y allí vi algo extraordinario. Esa cercanía, esa generosidad que vivía en Besançon cada día, no se quedaba dentro de los muros de la comunidad, viajaba con los miembros. Conmovía a los participantes en el retiro, creaba algo único entre personas que no se conocían, que procedían de horizontes diferentes y que se marchaban con algo más. No tengo palabras para describir lo que sentí allí. Pero sé que lo recordaré toda mi vida.

En el ámbito profesional, estoy aprendiendo mucho más de lo que hubiera esperado. Cada día, cada miembro me enseña algo, ya sea con sus conocimientos, su experiencia o su forma de ser. Estoy creciendo técnicamente, pero también personalmente. Estas prácticas no sólo desarrollan mis competencias, sino también mi forma de ver las cosas.

La Roche d'Or me ha vuelto a conectar con algo esencial, con mi fe, con la humanidad, con la certeza de que aún existen lugares donde se da sin condiciones, donde se ama sin razón, donde se cuida sin esperar nada a cambio.

Estas prácticas serán las mejores de toda mi trayectoria. Y La Roche d'Or será mucho más que una simple línea en mi currículum, ella permanecerá una familia. Gracias a cada uno.
 

Yolande Maffo

 

Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet