De nuevo nos encontramos en la mañana de Pascua. Hace un año, pensábamos que esta peculiar Semana Santa, sin nadie de retiro en nuestras casas, no se repetiría. También creíamos que, al salir del confinamiento, íbamos a reanudar esa vida que llamábamos...
No hay un momento de su vida terrenal en que Jesús no anhelara la plena gloria de Dios, para sí mismo y para nosotros con Él, movido por el deseo de la Resurrección. Si ya antes de la Anunciación, María de Nazaret anhelaba la venida de un Mesías que trajera...