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Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por Danièle Valès
Etiquetado en : #Para vivir la Semana Santa…, #presentación de fotos

De nuevo nos encontramos en la mañana de Pascua. Hace un año, pensábamos que esta peculiar Semana Santa, sin nadie de retiro en nuestras casas, no se repetiría. También creíamos que, al salir del confinamiento, íbamos a reanudar esa vida que llamábamos “normal”. Pero nada de esto ha ocurrido. Mañana comenzamos un tercer confinamiento y las perspectivas de retomar la acogida no cesan de retroceder. La pandemia es, en definitiva, como uno de esos grandes barcos cuyo oleaje de proa sacude y derriba todo lo que encuentra a su paso. Lo descubrimos cada día a través de las noticias que recibimos de nuestros seres queridos y del mundo.

Por eso, en esta mañana de Pascua, la preocupación de las mujeres de camino al sepulcro adquiere una nueva intensidad. Me las imagino andando de buena mañana, al amanecer, susurrando entre ellas la angustiosa pregunta: “¿Quién nos correrá la piedra?” Al dolor por la pérdida del Amado se añadía el de la debilidad y el desamparo: “¿Quién nos correrá la piedra?”

En esta mañana de Pascua, ¿habríamos olvidado que la piedra fue corrida, que un ángel se sentó sobre ella para que nadie pudiera empujarla de nuevo y que todos pudiesen ver la tumba vacía, la tumba del Nazareno, pero también nuestras propias tumbas, pues todas son visitadas por el Resucitado? Si hemos podido proclamar nuestra fe en esta noche Pascual, es en los renglones de nuestra vida cotidiana donde la vamos escribiendo. Los tiempos que vivimos nos invitan a hacerlo de manera urgente.

En la estola que regalamos a Roger por su jubileo sacerdotal, hicimos bordar las palabras de Jesús en San Juan: “Permaneced conmigo”. ¿No será en ese permaneced donde recibimos la visión de que la piedra ha sido corrida? También es la invitación que recibimos a través del texto de Florin y que os ofrecemos hoy: "...Así es como debemos preparar y acrecentar nuestra propia resurrección, obra común de Dios y del Hombre, obra maestra de Aquel que lo da todo, obra indispensable del que todo lo recibe".

Os deseamos a todos una hermosa fiesta de Pascua. Cristo ha resucitado verdaderamente, lo creemos y es la luz con la que caminamos y preparamos los jardines y las casas para  acogeros por fin.

Danièle Valès
 

Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet

 

Vivir ya, seguir preparando la propia resurrección

No hay un momento de su vida terrenal en que Jesús no anhelara la plena gloria de Dios, para sí mismo y para nosotros con Él, movido por el deseo de la Resurrección.

Si ya antes de la Anunciación, María de Nazaret anhelaba la venida de un Mesías que trajera al mundo lo que, hasta entonces, los más grandes profetas, por ser meros hombres no habían podido darle, cuánto más el Hijo de Dios, inspirador del deseo de su futura Madre, no iba a clamarle al Padre: “¿Cuándo será la efusión de tu Gloria sobre tu creación?” [Lee mas...]

 

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