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Ya estamos en Cuaresma, y sin embargo tengo la impresión de que fue ayer cuando escribimos el último blog inaugurando el Adviento y evocábamos con vosotros “la impronta del Pesebre”. En aquel momento, ignorábamos cuánto íbamos a tener que permanecer en esa frágil huella, en ese lugar de humildad y ternura, para vivir las semanas que se nos avecinaban.
A mediados de diciembre tuvo lugar “gran paso” (fallecimiento) del padre Roger Robert y la celebración de su funeral en una ceremonia sobria y orante; luego siguieron los numerosos encuentros...
La Navidad llegó casi demasiado rápido a nuestros corazones, aún conmocionados por todo lo que acabábamos de vivir. Sí, era necesario para todos nosotros vivir esos días en la impronta del Pesebre y, excepcionalmente, reunirnos sencillamente en comunidad la noche de Navidad alrededor del Belén, con una sola mirada puesta en el Niño y en su Madre...
A principios de enero, también nos fue necesario, irnos todos de retiro en el calado de la oración de una comunidad monástica para dejarnos acoger y llevar en su oración fraterna.
Reanudar hoy la redacción de este blog significa, en primer lugar, poner decididamente nuestros pasos en el camino hacia el futuro y avanzar en él con un gozo renovado. Significa también aprender a mirar hasta lo más hondo la realidad y la obra de Dios que se manifiesta en nuestra comunidad.
Por eso nos ha conmovido especialmente la predicación del Padre Olivier SOURNIA sobre Juan Bautista:
“Cada uno de nosotros, por nuestra vida bautismal, por Cristo que habita en nosotros, tenemos, por nuestra vida bautismal, por Cristo que habita en nosotros, tenemos, en determinadas situaciones, la capacidad de comunicar algo de Dios, de encarnar algo de Dios los unos para los otros, y nada más. En la tradición espiritual, esto se llama, el sacramento del hermano”.
Y porque compartimos su conclusión, os transcribimos la totalidad de su comentario, para compartirlo con vosotros: “Juan Bautista es para mí una figura que hoy recupera su relevancia en las dificultades que atraviesan la Iglesia y nuestras comunidades”.
Al comenzar esta nueva Cuaresma, hemos emprendido una vez más el camino de la subida hacia la Pascua. En este camino, una palabra nos conmueve de forma sorprendente, anticipando el encuentro de Emaús, y esta palabra se nos ilumina con una nueva luz: “Continuad, continuad, todo está por llegar”. Estas palabras están grabadas en la tumba del padre Florin CALLERAND como un texto testamentario. Desde hace casi 28 años, las leemos y nos las repetimos como su último saludo. Pero hoy, esas palabras resuenan como una promesa: ¡sí, todo está por llegar!
Gracias de nuevo por vuestras múltiples muestras de afecto y cercanía. Gracias por vuestra fidelidad y por seguir avanzando con nosotros en la alegría de anunciar el Evangelio.
Danièle Valès
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet
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Juan Bautista, el “precursor”, nos lleva más allá de su persona.
Juan Bautista es alguien cuya vida entera está polarizada únicamente por la llegada del Mesías, eso es todo. El sentido de su predicación, el sentido de su actividad, es hacer que las personas se dejen polarizar por esa espera, por la espera de Cristo. [Leer más...]
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