Overblog Todos los blogs Blogs principales Religión y Creencias
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por Jean-Luc Koeppel
Etiquetado en : #diariamente...

Queridos amigos y amigas,

Hoy 16 de abril, se celebra la fiesta de un santo del siglo XVIII que goza de la particularidad de ser “un personaje inaudito, fuera de lo común…” lo que siempre me ha encantado. Hablamos de Benito José Labre. Inadaptable en ningún monasterio, comunidad u otros, escogió convertirse en un peregrino-mendigo. Recorrió más de 30 000 km a través de Europa, cantando al paso, las letanías a María. Amaba a San Francisco de Asís y tenía como divisa: “Para amar a Dios, se necesitan tres corazones en uno: un corazón de fuego hacia Dios, un corazón de carne hacia el prójimo, un corazón de bronce hacia uno mismo”. Murió a los 35 años, en la trastienda de un carnicero de Roma, que lo encontró inconsciente en las escaleras de la iglesia de Santa María dei Monti, porque a Benito José Labre le gustaba entrar en todas las iglesias romanas en las que estaba expuesto el Santísimo.

Más cercano a nosotros, de nuestros tiempos, contamos con un auténtico italiano, el padre Marco, que ha venido varias veces de retiro a la Roche d’Or con los seminaristas de Padua, y últimamente ha estado al lado de los enfermos afectados del Covid-19, como capellán de los hospitales del sur de la región de Padua. El boletín diocesano de Padua, ha dedicado en sus páginas, un hermoso testimonio de su experiencia de humanidad, tanto al lado de los enfermos como junto al personal sanitario.(https://www.difesapopolo.it/Diocesi/Ho-incontrato-Gesu.-La-testimonianza-di-don-Marco-Galante-tra-i-malati-di-Covid-19)

Me hago eco, sencillamente, de una reflexión que me ha enganchado: “El elemento común es la desnudez: estás solo ante tu cuerpo y frente a la vida interior que hayas cultivado; frente a la enfermedad no hay vestimenta, ni ornamentos, ni títulos honoríficos, ni condición social”.

Me ha gustado que este sacerdote hable de la importancia de “la vida interior cultivada”, porque yo recuerdo que durante el momento de la puesta en común en los retiros de Roger, como insistía el bien que le hacía la predicación para adentrarse en la profundidad del Evangelio.

Con todo, hay que reconocer que, en el registro de las noticias económicas, el único libro que permanece abierto es el de los bancos, mucho más consultado que los versículos bíblicos… En el mundo llamado “religioso”, la palabra de moda en estos momentos y con razón…, es: “¡Cristo resucitó!” repetido una y otra vez… Si esto no emana de la profundidad de la gruta -lo que no quita nada la alegría de esta realidad- me repele de la misma manera que cuando escucho: “hermano, hermana…” a cada momento…  Esto me recuerda la historia de Roger al lado de una persona moribunda. Mientras que el sacerdote le decía: “Dios la salvará” ella le respondió al instante: “¿Salvada? ¿De qué?... Es lo que sucede sin la vida interior cultivada, lugar de la “respiración” del alma que es la oración, el Encuentro…

Cultivar dentro, cultivar fuera, es lo mismo… El parque de San Miguel, como la mayor parte de la propiedad, tiene muy buen aspecto al pasar, sin embargo, esta tarde, mirando con calma y atención algunos árboles y arbustos, he llenado casi un camión de ramas muertas, que proceden de un árbol de Judea, de una catalpa e incluso de un forsythia… Sucede lo mismo con la vigilancia a la hora de cultivar el jardín interior que es el lugar del Manantial de donde puede surgir “un corazón de fuego por Dios, un corazón de carne para el prójimo, un corazón de bronce (sin autocomplacencia y mucha ternura) para uno mismo”.

Esto es lo que tenía ganas de compartir hoy con vosotros, para unirme a vuestro día a día.

 

Jean-Luc Koeppel

 

Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet