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Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por Danièle Valès
Etiquetado en : #diariamente..., #presentación de fotos, #videos

La semana de Pascua se ha terminado con el mismo silencio y el mismo jolgorio en los jardines que la semana Santa. El aleluya pascual sigue resonando en cada rincón junto a las mil y una melodías de los pájaros, vibrante coral en armonía con los cantos de nuestra pequeña comunidad.

 

A veces parece que el tiempo se hubiera parado, pero las llamadas telefónicas de las familias, de las personas que vienen a los retiros, los amigos, afectados y desconsolados, nos mantienen en los entresijos del terrible combate, sin tregua, que se está viviendo. Los telediarios y su retahíla de víctimas, nos muestran el drama del mundo, solamente, bajo el prisma de la pandemia. El miedo, la angustia, la rabia, el desamparo, la indignación se reflejan en los múltiples rostros, que las cámaras y las redes sociales no paran de enfocar. Pero curiosamente, las lágrimas, el dolor, parecen huir de estas cámaras, a menos que no sean las cámaras quienes huyan de ellos.

 

Del mismo modo que el silencio nos sorprendió durante los primeros días del confinamiento, esa extraña ausencia se hizo, de repente, presencia. Detrás del número de fallecimientos y de enfermos en reanimación de los que se nos informa cada noche en nuestras pantallas, ¿cuántos hombres, mujeres y niños habrá llorando? ¿cuánto dolor en la soledad del confinamiento? Este invisible e incesante rumor del llanto de los hombres de nuestros días, llama a nuestra puerta y nos invita a encarar la cuestión que nos suscita: ¿Qué hace Dios cuando el hombre llora?

 

Aquí seguimos sacando de los tesoros de nuestro legado, para que vosotros bebáis de ellos, textos que nos asombran, pues parecen escritos para estos días, como ese comentario de Florin Callerand que os proponemos hoy.

“El profeta llora porque es incapaz de indicar dos caminos, conoce e indica uno solo, y ese camino dista mucho de gustar a todo el mundo…”. Con estas líneas de Françoise Porte en su introducción al libro Un pobre grita, Dios le responde, y más particularmente el comentario de la bienaventuranza de “los que lloran”, os ofrecemos ese texto…

 

Danièle Valès

Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet

 

Unos pájaros cantando y una vivaracha ardilla en el bosquecillo de la Roche d’Or

Destellos de Vida en Fontanilles
Destellos de Vida en Fontanilles
Destellos de Vida en Fontanilles
Destellos de Vida en Fontanilles
Destellos de Vida en Fontanilles
Destellos de Vida en Fontanilles
Destellos de Vida en Fontanilles
Destellos de Vida en Fontanilles

Destellos de Vida en Fontanilles