Esto podría llamarse el Arca de Noé o la fiesta de los vecinos o si no “En el albergue de la Creación”, en resumen, es una historia que podríamos empezar por el tradicional:
“ÉRASE UNA VEZ…”
“Una mañana de febrero de 2023 tenemos cita con uno de nuestros vecinos más cercanos que deseaba depositar algunas colmenas al lado de la casita de l’Écureuil. Es un hombre muy simpático al que vemos asiduamente a lo largo del año, atravesar el parque con su perro del que cuida muy bien. Al parecer está muy comprometido con una asociación de protección a la naturaleza vinculada con los servicios de la ciudad de Besançon.
Así que hemos ido con él, del lado de l’Écureuil y el lugar le va perfectamente bien (y sobre todo a sus abejas). Tiene tres colmenas de abejas vivas y tres disponibles para las que vayan llegando… Desea instalarlas lo más rápido posible mientras duermen para que al despertar, se encuentren en este lugar bendito, en pleno sur. Las abejas libarán y polinizarán así las flores de nuestros huertos y las plantas de nuestros jardines. Cuando todo va bien, nuestro vecino recoge hasta 90 kilos de miel con sus seis colmenas…
Además, conoce a alguien que se ocupa de las ovejas y piensa que le interesaría venir de vez en cuando a que pazcan en el campo grande triangular debajo de l’Écureuil, lo cual uniría buenas comidas para las ovejas con un buen mantenimiento de ese campo que cuesta sacar adelante dado lo lejos que queda”.
Las colmenas fueron instaladas y unos meses después las ovejas. Pero no se trata de algunos animales errando solos por el prado, no. El pastor viene todos los días con sus dos perros y desplaza su barrera móvil en función de las necesidades de sus protegidos. Es conmovedor ver cómo cuida cotidianamente del cercado de su pequeño rebaño (hoy son nueve y cinco corderillos). ¿Cómo no hacer un paralelismo con el pasaje del Evangelio de Mateo: “Sí, mi yugo es fácil de llevar y mi carga, ligera”
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Ayer ofrecimos hospitalidad fitosanitaria a una joven que vive también en Velotte y se pasea a menudo por el parque. Se ha lanzado a fabricar tisanas. Solo le hacía falta un pequeño espacio en un invernadero para empezar con el semillero que luego trasplantará en el jardín de su mamá para continuar con sus plantaciones… Y ya es cosa hecha. Jean-Jacques le ha cedido un pequeño espacio en un rincón de nuestro invernadero donde ha estado trabajando con su mamá todo el día llena de agradecimiento…
Pero ¿hasta dónde va a llegar la cosa? A mediodía nos pedían hospitalidad para unas lamas. Somos una casa de acogida, sí, pero finalmente descubrimos en nosotros una vocación de JARDÍN DE ACOGIDA, en donde en una fraternidad silenciosa se inicia un misterioso encuentro…
“En la medida en que los demás sientan en nosotros el resplandor de este amor, el respeto de esta ternura, será cuando seamos realmente para ellos una fuente de libertad, un espacio de luz, cuando a través de nuestro rostro adivinen, presientan el rostro de la eterna belleza, es entonces cuando podrán tener la oportunidad, prácticamente la única oportunidad de encontrar al verdadero Dios”.
Maurice Zundel – “A la escucha del silencio”
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La gota de agua del colibrí
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet
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