
Queridos amigos y amigas,
Hoy las puertas de la Roche d’Or se abren por fin para daros la bienvenida. Les Fontanilles se nos han adelantado; abrieron el pasado viernes con un retiro de Olivier. ¡Cuatro meses sin ningún retiro...! En los 70 años que llevamos desde nuestra fundación en 1950, nunca sucedió cosa igual. Para acoger esta tarde a los cincuenta participantes al Retiro ‘Trabajar y Compartir’, nos gusta que Hélène, nuestra ruandesa, nos brinde su saludo "Waramutse", que quiere decir: "¡Qué alegría que estés vivo! porque, ¿quién no ha temido por un ser querido o por uno mismo, ¿quién no se ha estremecido ante las imágenes mediáticas que muchos se apresuran a olvidar? Por eso os proponemos el siguiente texto, un extracto de la carta de Florin escrita en noviembre de 1997:
“En el mundo de hoy, se puede decir que apenas hay seres humanos que vivan su tiempo presente o piensen en el futuro con despreocupación”. Florin comienza con estas palabras, estas líneas escritas cinco meses antes de su muerte, con una aguda percepción del corto tiempo que le dejaría la leucemia antes del gran paso a la otra vida... Saber esto hace que las palabras se revistan de pronto de una densidad envolvente, porque fue realmente su última carta a los participantes de los retiros.
Nuestro reencuentro después del confinamiento, está habitado por mil preguntas y recuerdos, por la necesidad de hablar de ello y de olvidarlo, por un deseo feroz de que todo esto se haya acabado, se haya quedado atrás, y por el miedo evidente a que todavía no sea el final.
En cada uno de nosotros la alegría de volver a veros después de la adversidad, terrible para algunos de vosotros, va unido a la pena de no poder abrir físicamente los brazos. Pero queremos hacer frente a este desafío: en medio de las muchas consignas sanitarias que estamos poniendo en marcha, pese a que los lemas aconsejan "gestos limitados" y "distanciamiento social", nosotros queremos vivirlos con una cercanía y una hospitalidad renovada.
Hemos pasado mucho tiempo en preparar vuestra llegada. Me gustaría compartir con vosotros este extracto de la carta de anoche, de Jean-Luc:
"El tiempo de desconfinamiento es de alguna manera más perturbador que el tiempo de confinamiento real, cuando las restricciones estaban fijadas... Hemos pasado gran parte de la noche, después de la cena, poniendo en marcha las medidas concretas a las que está sujeta una casa como la nuestra, con normas específicas para la capilla, la sala de conferencias, el comedor, etc... Hay una multitud de detalles restrictivos a tener en cuenta para poderlos presentar a nuestros huéspedes, sobre todo con "levedad" es decir con humanidad, ante todo.
Hace un extraño efecto volver a ver a algunos amigos, y acercarse con un impulso natural para abrazarlos después de este largo tiempo de ausencia, y, en el último momento, un frenazo in extremis... para respetar las distancias sanitarias. Es ahora cuando la imperceptibilidad e invisibilidad del enemigo es engañosa porque, al final, entre nosotros, da la impresión de hacer una especie de comedia frente a... Sin embargo, las estadísticas están ahí, el bichito hace todo lo posible por recuperar terreno donde puede. Una casa como la nuestra es particularmente vulnerable y eso requiere que estemos doblemente vigilantes.
Así como hemos sacado del tesoro de nuestro patrimonio los textos, la palabra para compartir con vosotros a través de este blog, del mismo modo sacamos de los tesoros del don de la hospitalidad, tan entrañable para Roger, la posibilidad de que cada uno transforme las limitaciones sanitarias en camino de atención al otro, de delicadeza fraterna y de inmenso respeto por su vida.
Danièle Valès
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet

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