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El domingo pasado, la liturgia nos ofreció este texto del Génesis que acostumbramos a llamar “el sacrificio de Abraham” y que nuestros hermanos judíos prefieren presentar como “la atadura de Isaac”. Los que habéis seguido los retiros sobre los Patriarcas impartidos por el padre Roger Robert en Fontanilles, conocéis la conmovedora lectura que hace de este texto y la profunda “rehabilitación divina” que se produjo en muchos de vuestros corazones al escucharlo.
Hoy os proponemos uno de sus comentarios. Nos parece que va a la par con la inquietante cuestión que se infiltra en el cansancio de los tiempos que vivimos, esta situación finamente llamada “crisis sanitaria” o “pandemia” que se instala y perdura como una niebla espesa, enmascarando nuestros horizontes y manteniendo en suspenso todos nuestros “futuros”.
Desde finales de octubre no acogemos a ningún participante en los retiros. Sin embargo, no pasa un día sin que nos hagan saber del “paso definitivo” de una persona que frecuentaba nuestros retiros o de un familiar. Cuando Delphine nos cuenta que la Covid se ha llevado a uno de sus alumnos de 18 años y que Claire se entera de que una amiga de 35 años ha salido de reanimación, nos estremecemos y nos damos cuenta de que la ola no perdona a nadie.
Pero continuamos juntos. Vuestras donaciones, vuestro apoyo y la suspensión temporal de los reembolsos por parte de los bancos nos permiten continuar y permanecer en el interior de la Gruta. Luchar por permanecer en esta inmensa confianza es nuestro compromiso en el combate que hoy libran especialmente los científicos, los economistas, los políticos... Cada uno hace su parte, pero este abandono, esta paz en los corazones, este gusto confiado por los espacios del alma que se nos ofrecen en el interior de la tormenta, son tan esenciales como el agua para la tierra y el aire para los seres vivos.
Es para animarnos mutuamente en esta travesía por lo que nos gusta escuchar con vosotros a Roger que nos dice: “El pequeño Isaac es el que se siente amado incondicionalmente. ¿Qué es un hijo? ¿Qué es una hija? No son solo aquellos a los que he dado la vida, son los que, en su rostro, reflejan una confianza inmensa. Es lo que dirá Jesús: Si no os hacéis como niños, no entrareis para ver lo que llamáis el Reino de Dios”.
Gracias a cada uno de vosotros por vuestro apoyo en todas sus formas. Ánimo, la primavera ya asoma…
Danièle Valès
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet
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La atadura de Isaac: Abraham e Isaac, están unidos por una absoluta confianza que viene del cielo.
Os voy a hablar de este magnífico texto, a pesar del daño que ha hecho. (Génesis 22,1...18).
Recuerdo, cuando era joven, haber leído cursos de espiritualidad en los que se hablaba de un Dios que podía pedirnos el sacrificio de cosas que apreciábamos. “Observad a Abraham, tomó a su pequeño, a su amado y se fue a ofrecerlo en sacrificio por consiguiente vosotros también, lo que más apreciáis, si Dios os lo pide, no dudéis en darlo”. Este texto del Génesis, por aquel entonces, me parecía bastante normal, “si es Dios quien lo dice”. Pero nos preguntábamos continuamente “¿Doy lo suficiente? ¿No seré avaro? ¿Comparto mi tiempo?” hasta el punto, que la relación con Dios revela una culpa: nos sentimos culpables por no haber hecho lo suficiente, por no hacer más. Así que, este texto del Antiguo Testamento ha hecho daño, porque es como si Dios fuera el enemigo de nuestra felicidad. [Lee mas...]
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