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La semana pasada, Danièle compartió con vosotros nuestra alegría de vivir por fin, el retiro de Navidad, así como nuestra incertidumbre por el retiro de Año Nuevo. De hecho, al día siguiente de la Navidad, se produjeron varios casos de Covid entre los asistentes al retiro, lo que nos obligó a renunciar al retiro de Año Nuevo. A día de hoy, la comunidad sigue aislada, ya que somos “contactos estrechos”, según la fórmula establecida. Ironía de las palabras... mientras estamos celebrando la fiesta de la Encarnación, resuenan las palabras de San Juan: “Lo que existía desde el principio, lo hemos oído, lo hemos visto con nuestros ojos, lo hemos contemplado, nuestras manos han tocado este lenguaje vital. Sí, vivir ha aparecido...” (1 Jn 1,1-2, traducción según J. Grosjean).
Este paso al Año Nuevo, lo vivimos en una paradoja llena de sentido: obligados como muchos al aislamiento, muchos se cuestionan sobre el destino de una vida humana sin contacto, sin cercanía... Y ¿cómo vivir una verdadera cercanía humana, sin ese contacto prolongado e íntimo con Él, que vino a ser visto, oído, tocado...? Tal vez, éste sea el verdadero sentido de la Navidad, más allá de las iluminaciones, las fiestas y demás regalos a veces excesivos y carentes de sentido...
El octavo día después de la Navidad, el 1 de enero, celebramos a la que dio a luz a Jesús: María, Madre de Dios. Una expresión audaz con la que nuestros padres en la fe, en el siglo IV, sellaron el meollo de nuestro anuncio del Evangelio: Dios se hizo hombre, a través de la mujer, de esta mujer, para que el hombre llegase a ser Dios. Al entrar, a través de ella, en el Año Nuevo, la Iglesia nos sugiere que es por Ella por quien entramos en nuestro hermoso futuro: convertirnos en hijos de Dios.
En el texto que os proponemos, Florin nos transmite su fortaleza para vivir con esta fuerza fundamental que es la de “acoger en uno mismo las inspiraciones y ser dócil a ellas”: ¿no es esto lo que supone, “hacerse hijo de Dios”? Os deseo que recibáis energía y entusiasmo contra viento y marea ante la incertidumbre y el pesimismo ambiental... Así que, a cada uno de vosotros, en nombre de toda la comunidad, un hermoso y feliz año 2022. ¡Qué María os implique en la rápida carrera de su Esperanza!
Olivier Sournia
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet
La fuerza fundamental: la fidelidad a la inspiración.
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En el capítulo 7 de Lucas, descubrimos que si el poder del Mesías es hacer que los ciegos vean, que los cojos caminen, que los muertos resuciten... todavía estaríamos muy lejos… Se esperaba algo mucho más fantástico, mucho más genial. Además, sabemos que no se curaban tantos enfermos en torno a Jesús. La palabra utilizada es “terapéutica”: Jesús curaba a los leprosos, curaba... Los acogía en su irradiación, tenía una palabra para ellos, los consolaba, les daba energía para su existencia... [Leer más...]
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