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Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por Danièle Valès
Etiquetado en : #diariamente...

Nos dejamos en Nochebuena y nos volvemos a encontrar en la mañana de la Resurrección. En estos tres meses, entre estos dos grandes tiempos litúrgicos, está todo el Evangelio. Está también toda la hondura de nuestra vida, personal, familiar y comunitaria. Está la vida de nuestro mundo, el peso de las guerras y el peso más tenue de la paz y la reconciliación. Pero, finalmente, en nosotros ¿qué impacto en el alma ha tenido el Evangelio durante estos meses? Desde el Niño en el Pesebre hasta el Resucitado en el Huerto de Pascua, ¿cómo se ha colado en lo íntimo de nuestras vidas la sencillez de Nazaret, el sol de los caminos de Galilea o el espectáculo del Calvario? Los caminos de los espacios litúrgicos son magníficos; nos proponen citas sorprendentes, siempre las mismas, pero siempre nuevas, porque Aquel que nos invita a ellas habita en nosotros.

Por un curioso cúmulo de circunstancias, el llamado “Debate sobre el final de la vida” nos ha acompañado estas semanas de camino hacia la celebración del misterio pascual, hacia la contemplación de la “Pasión-Muerte-Resurrección de Cristo”. En esta mañana de Pascua, en el momento en que la tierra entera proclama “Cristo ha resucitado” imposible olvidar el revuelo mediático y sus discursos vertiginosos...

Estos debates están llenos de sufrimiento, de miedo y de clamor. Qué delicado es entrar en esta intimidad última que es nuestra muerte. Pero ¡qué violento es el debate cuando abandona el lugar de la conciencia para entrar en el de las leyes, de lo permitido y de lo prohibido! Qué desliz opera el lenguaje cuando la petición de elegir la propia muerte sustituye a la de vivir bien la propia muerte.

Hace unas semanas, Hubert Allemand dio en La Roche d'Or el primer “Fin de semana -Puntos de Referencia-”, titulado “Puntos de referencia para una ética vinculada al Evangelio”. Salimos de allí más conscientes de que, ante todo, estábamos invitados al encuentro de nuestra conciencia, nuestra conciencia habitada por ese Otro que sale a nuestro encuentro en nuestros caminos, lo reconozcamos o no. Conscientes también de que se trata ante todo de ser una presencia para el otro, una promesa de acompañarlo hasta el final del camino, sobre todo cuando se adentra en el camino de la debilidad, de la impotencia y de la pérdida. A la pregunta que pronto nos hará un ser querido, ¿qué le responderemos: “Elige” o “Estoy aquí, hasta el final del camino de tu vida, sea cual sea?”.

Resulta extraño darnos cuenta de que, si bien durante mucho tiempo el testimonio de fe de los cristianos ha sido el de no retroceder ante la muerte, se acerca el momento en que ese testimonio tendrá que ver con la elección de vivir hasta el final de la vida. Esto implica y nos compromete a trabajar duro para que esta elección sea realista, sociológica y médicamente posible para todos aquellos que lo deseen.

Con todo esto en mente, en esta nueva mañana de Pascua, en el silencio del jardín, me gusta escuchar y oír al Resucitado dirigirse a nosotros con estas palabras: “La paz esté con vosotros”. ¿Estamos en esos momentos como los discípulos, con todas las puertas cerradas? Su aprendizaje es el nuestro, como nos dice Florin: “Este paso de la exterioridad a la interioridad es una extraordinaria novedad en la historia de la humanidad”. Es nuestra historia hoy, en este siglo XXI y sus debates. Cada uno de nosotros, a su vez, hace el aprendizaje de la Presencia.

Es cierto que Juan comienza una nueva existencia compartida con Jesús, que le habla dándole el Espíritu Santo, mientras que Pedro aún no ha llegado a ese punto... Solamente en la noche del día de Pascua, Pedro descubrirá que está habitado: cerradas todas las puertas y ventanas, he ahí que la Presencia se revela.

¡Feliz y hermosa Pascua!
 

Danièle Valès


Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet


 

Una experiencia sobrecogedora...

¿No plantea la Resurrección problemas muy difíciles de resolver? Pasar del exterior al interior es un problema cuando se está delante de una casa. Hay que atravesar la puerta. Y claro, cuando estás fuera, estás fuera, cuando estás dentro, estás dentro. Hay que pasar de una condición a otra. [Leer más…]