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¿Qué significado le dais a la cruz de la Roche d'Or que se alza en lo alto de la capilla y que, confieso que no lo había pensado, está difundida por todo el mundo? Porque esta cruz tiene un significado profundo.
La encargué a un viejo herrero ateo que, al forjar esta cruz, recibió la gracia de la fe, poco tiempo antes de morir. Por aquel entonces, padecía cáncer de lengua y además, tenía la mano izquierda completamente demacrada porque había sufrido un accidente con una sierra circular. La había masajeado durante todo un invierno para intentar que el líquido volviera a fluir, pero fue en vano. Así que le quedaba la mano derecha y por otra parte su mujer, que hacía las veces de mano izquierda. Para un herrero, la mano izquierda es la más importante porque es la que sujeta el hierro al rojo vivo en un ángulo determinado y la derecha es la que golpea con el martillo. En cuanto a mí, yo tiraba del fuelle de la fragua. Y entonces le di las ideas...
Se llamaba Roger y me tuteaba. En un momento dado me dijo:
- “¡Hey Florin! ¿Qué me estás haciendo hacer? ¿Me estás haciendo forjar la Santísima Trinidad?”
- Así que le dije: “Escucha, Roger, creo que estás cerca. No te lo he dicho, pero es exactamente eso. Te estoy haciendo forjar la Santísima Trinidad. Y fíjate bien, no la Santísima Trinidad a palo seco”.
- “Ah, es verdad, has metido la Luna y el Sol debajo, en tu papel”.
- Le dije: “Sí, verás, es una cruz que se eleva, es una cruz ecuménica como se suele decir. Todo está en la unidad, ves, une a la gente. ‘Ecuménico’ en griego significa el mundo entero. Lo ponemos todo junto: El Universo. Así que, para conocer a Dios, ves, la Luna, hmmm... eso es importante; hmmm... el Sol, eso es importante. Sí, pero ya ves, está debajo. Es algo así, como el primer peldaño de una escalinata o de una escalera, lo subes, pero todavía no estás arriba. Arriba, está el Evangelio de Jesús. Jesús nos dice que Dios no es un solitario, que Dios no es un solterón; Dios es plural, es una familia, como tú, tu mujer y tu hijo, ¿sabes? Así que los tres hacen Uno. Ves, así es con Dios, nunca te aburres. No más de lo que nos aburrimos en tu casa, ¿sabes? Hablamos, nos amamos, trabajamos juntos y de ahí surge la Creación. Así que, para entrar en el mundo de Dios, es bueno aferrarse al Sol y a la Luna y a Todo. Eso ya te da un sabor, una idea, porque emana del interior de Dios. Pero si entras con Jesús, entonces vas a descubrir la maravilla de la intimidad”. Entonces mi Roger me dijo: “Escucha, vuelve esta tarde y hablaremos de ello”.
Entonces, hablamos del Evangelio... Falleció unas semanas más tarde, sintiéndose acogido en el corazón de Dios. Por eso, para mí, esta cruz es el memorial de una experiencia humana que ha recorrido un largo camino. Nadie le había dicho eso: que el Sol y la Luna eran como una escalera para entrar en el interior de Dios, porque el Sol y la Luna venían de lo íntimo de Dios y había una concertación divina, un Amor triple, por cada criatura. El Sol es amado, la Luna es amada, tú eres amado, todos somos amados, y Dios sólo será dichoso cuando nos haga entrar en su secreto de Dios, para convertirnos en Dios con él.
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Merece la pena dar el paso porque cuando lo das las cosas se animan de una forma mucho más hermosa de lo que había antes, pues sólo era en realidad un peldaño de partida. Y lo mejor es que pasando a Dios, no hacemos como un esquiador que salta de un trampolín. Ya sabéis, el esquiador que baja por la pista, llega a ese trampolín y allá va, volando cien, ciento cincuenta metros valle abajo para aterrizar al fondo.
No, nosotros cuando pasamos, llevamos el trampolín con nosotros. Pasamos a Dios con armas y equipaje a la Resurrección, con todo nuestro pasado, en lo que tiene de mejor. Entonces, nada se pierde. Dios lo salva todo, lo diviniza todo, lo eterniza todo. Así que vale la pena: Sol, Luna, Estrellas. Bueno, por supuesto, llegará el día en que la Luna tal vez habrá volado en pedazos porque los hombres le habrán disparado, no lo sé; el Sol se habrá apagado porque habrá quemado todo su combustible. En realidad, la Luna de hoy está en Dios; el Sol de hoy está en Dios, el Sol de mañana como el Sol de ayer, y eternamente, todas las realidades están llamadas a compartir la vida de Dios.
Por eso todo lo que hacemos es tan importante, las pequeñas cosas son sorprendentemente grandes, ya son eternizadas. Todo esto, está en la cruz de la Roche d’Or. Así que es una especie de signo unificador que muestra lo que podemos llamar en lenguaje místico: espiritualidad unitiva. Pero no es sólo unitiva, es unitiva con la progresión.
Evidentemente, en un cuerpo humano todo es útil: tanto los dedos de los pies como el meñique de la mano, tanto los lóbulos de las orejas como la barbilla; y la respiración, el corazón, todo es útil. Sí, pero la personalidad tiene su filo; la inteligencia, la voluntad... pero nada debe perderse, todo debe transfigurarse. Así es como, en el final de la Historia, la Humanidad estará en total esplendor divina; y el Sol, la Luna, las hojas, los árboles, todo, porque los animales resucitarán. ¿Pero todos los animales? Los del carbonífero, los del final del terciario, los del principio del cuaternario, nada quedará atrás, nada será destruido. Esa es la ciencia que dice, que existe la ley de la entropía que fluye y fluye, pero existe la ley de la neguentropía, de la energía que se eleva en la Resurrección de Cristo Jesús.
La cruz cósmica, la cruz total, el Amor que recubre el Sol y la Luna y que da al Sol y a la Luna la garantía de que nunca serán destruidos, sino que están llamados a la Transfiguración. Ahí tenéis, creo, la quintaesencia de nuestro retiro en hierro forjado, en esta cruz de la Roche d'Or. Tenéis el resumen, el recordatorio permanente.
Si nos limitamos únicamente al Sol y a la Luna, corremos un gran riesgo de tener dudas o de desviarnos en lo que se llama gnosis, o hinduismo, o cualquier cosa por el estilo, que tienen su parte de verdad y de autenticidad, pero a las que les falta el secreto del Amor eterno, que se encarna en Jesús en la Creación para transfigurar y resucitar esa Creación. La salvación no consiste en salir de sí mismo mediante una catarsis a la manera de Platón. La purificación, la catarsis para escapar e ir a otra parte. No, la salvación significa tomar conciencia de Dios en el cuerpo, en la materia, en el cosmos, en esta materia, en este cosmos. Y cada día, en mi comunión con el cuerpo de Cristo, a través de la inmersión de Dios en este cuerpo, es como soy llamado a la Transfiguración. Y desde ahora mismo, estoy recibiendo el Espíritu Santo, que es el comienzo de la Transfiguración de mañana.
Florin Callerand
3 de agosto de 1985
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet
Marie de tous les jours (CD Tissage d'Or n°2)
Para ver la letra en francés de la canción "Marie de tous les jour"
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