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Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por P. Olivier Sournia
Etiquetado en : #diariamente..., #presentación de fotos

Queridos amigos y amigas,

Las últimas hojas de nuestros árboles aún se aferran colgadas de un hilo antes de dejarse llevar por el húmedo viento de noviembre. Esta etapa del ciclo de la naturaleza deja su ineludible y reluciente huella en nuestros bosques y vergeles antes de que las ramas desnudas, despojadas de sus doradas galas, aparezcan durante algunos meses. Cada estación tiene su propia belleza. Aquí, en Franche-Comté, he aprendido a amar la belleza del otoño, tierra de árboles de hoja caduca, multicolores y generosos. El otoño nos prepara para un invierno cada año más sorprendente por ser más suave, incluso aquí... pero como cualquier invierno, silencioso de una sorda e irresistible espera de la primavera; la savia se arma de paciencia, retenida por un tiempo, pero segura de alcanzar su trayectoria hasta lo más alto de la copa del árbol. ¿Cómo no ver en ello la expresión, en el lenguaje de la naturaleza, de la irresistible trayectoria de Dios en nuestras vidas?: “La victoria es segura” (Dietrich Bonhoeffer)

Me gusta este tiempo, aunque ciertamente a veces demasiado gris, en el que cada uno se retira hacia el rincón de la chimenea de su hogar para encontrar calor y luz; ese tiempo en el que las limitaciones de la estación (y este año, las restricciones sanitarias...) nos empujan al interior de nuestros hogares y nos invitan habitar nuestras grutas interiores, a ceñirnos en lo esencial, a ahondar para beber en la Fuente. Me gusta este tiempo, tiempo de otoño, tiempo de Adviento, en el que la Iglesia le gusta colmarse de su ferviente espera, hasta que resuenen estas palabras en la noche de Navidad: “El pueblo que caminaba en las tinieblas vio surgir una gran luz. Los que vivían en tierra de sombras una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría” (Isaías 9, 1-2)

Este tiempo de Adviento de 2020 coincide con un segundo confinamiento, vivido con mayor dificultad para muchos en plena estación otoñal en que la próxima primavera parece todavía muy lejana y donde la carrera por las vacunas nos permite esperar un resultado liberador de tanta ansiedad. En esta estación del año, una vez más, no nos permiten acogeros en nuestras casas, con miras a protegeros a vosotros y a nosotros mismos. Pero permanecemos firmes en este vínculo invisible de la oración, un vínculo en el que vuestras cartas, que son abundantes, son una muestra muy reconfortante. Como en primavera, dejamos que nuestros corazones se inflamen con la Palabra y deseamos caminar con vosotros a través de las sendas digitales para compartir esa Palabra, como si estuviéramos reunidos alrededor de la lumbre.

Por eso, en esta fiesta de Cristo Rey del Universo, último domingo del año litúrgico, nos complace publicar un extracto de una predicación de Roger sobre la comparecencia de Jesús ante Pilatos, pronunciada durante la Semana Santa de 2017: Una mirada ferviente a Jesús, Rey de todas las almas... Así pues, permaneceremos con vosotros todo este tiempo de Adviento que nos conducirá a la Navidad (que aún no sabemos cómo podremos celebrar...), compartiendo cada semana en el blog algo que alimente nuestro fervor.

Estamos juntos, como gusta decir en África... Y os doy las gracias a todos y cada uno por tanta amistad y generosidad manifestada en estos días.

Os llevamos con nosotros. 

Olivier Sournia

Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet

 

Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...
Otoño...