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Los deseos intercambiamos por Año Nuevo, expresan nuestras ganas de hacer felices a los demás. Cuando nuestras palabras son buenas, sacamos a la luz la bondad que nos habita y es una fuerza para avanzar. Dios también habla, y de Él solo salen palabras buenas, palabras que dan aliento a la vida. Esto es lo que se llama “la bendición”: “decir el bien”. Es una gran responsabilidad porque si no lo decimos suficientemente, ese bien no verá la luz.
Cuando decimos el mal, a esto se le llama "calumniar" o "maldecir". Presentar las cosas de manera falsa o malvada, la calumnia, la difamación son crímenes, porque le arrebatamos al otro la dicha de existir, el impulso de existir. Todo ser humano, independientemente de lo que haya hecho, necesita que se le restituya su honor, es decir, esa bondad de sí mismo en la que uno encuentra la fuerza para expresarse, para construir, para animar. Somos responsables de ese gesto alentador.
Cuando escucho en la radio o en la televisión como se denigra, se acusa, todas esas dudas, desconfianza, todo esto crea un clima de desánimo. De nuestra boca salen a menudo, palabras negativas, palabras que acorralan a los demás. A veces tendemos a ver lo que anda mal, a decirlo o a subrayarlo exageradamente. Por supuesto que también tenemos que denunciar el mal... pero para hacer aparecer el bien. Los que denuncian la injusticia hacen el bien, pero en lo que a nosotros respecta, miremos detenidamente, si estamos eligiendo decir el bien…
Decir el bien es hacer que aparezca una sonrisa, es hacer aparecer el agradecimiento, es realmente una invitación a existir. A lo largo de la historia, Dios no hace más que bendecir. Os deseo que toméis esta decisión, esta elección del bien decir. Cuanto más avanzo en mi vida, más veo la importancia de esta decisión que cada cual puede tomar en lo más íntimo de sí.
Sabemos que nuestro Dios está ganando, y que ganará, porque siempre dice lo bueno, dice ante todo lo bueno. En el Apocalipsis, San Juan nos da una imagen: nos muestra cuatro caballos que designan los acontecimientos de la historia y el que va por delante es el caballo blanco. El que lleva el jinete blanco, tiene un arco... sin flechas. Él es el que lleva la bendición, el “bien decir”. Le sigue el caballo rojo, la guerra; el caballo negro, la injusticia económica; el caballo amarillento, la peste. La pregunta es: “¿Creemos que el bien ganará?” En ciertas situaciones de nuestra vida, nos invade la angustia en lo más profundo de nosotros y nos preguntamos: “¿Tomará el control, el mal, la enfermedad, la desgracia?” Nos preguntamos quién va a ganar. En su visión, San Juan dice: “Es el jinete blanco”. Y los otros caballos no podrán atraparlo, porque Dios va a la guerra bendiciendo.
Ojalá en nuestra vida elijamos decir el bien, involucrarnos en ello, revestirnos con una mirada de bondad para que todos se animen a seguir adelante, manifestando la bondad y la belleza tanto como sea posible. Es cuestión de ver lo bueno, de ver el bien y quererlo. Cuando los seres se ven atrapados en situaciones desesperadas, ante las que parece que no tengamos los medios para reaccionar o actuar, hay una bendición que también se convierte en perdón. En lugar de querer encerrar a alguien en el mal que ha hecho, tenemos -gracias a que Dios lo hace en nosotros, de otro modo sería imposible- la capacidad de dar ya, desde nuestro interior, toda la amplitud de una acogida: “Tu vida, de ahora en adelante, está abierta para mí”. Cuando hay situaciones o personas que parecen inalcanzables, podemos llegar a ellas interiormente con Dios, que siempre habla bien de todos.
Que pueda existir ya, dentro de nosotros ese espacio donde se diga: “El futuro está abierto”. Eso es lo que Christian de Chergé escribió sobre el hombre que un día podría hacerlo morir: “Hermano, nos volveremos a ver.”.
Roger Robert,
31 de diciembre de 2010
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet
"Les ténèbres sont en train de disparaître", CD Tissage d'or 6 (Communauté de la Roche d'or)
Para ver la letra en francés de la canción "Les ténèbres sont en train de disparaître"
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