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Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por P. Florin Callerand
Etiquetado en : #texto de Florin, #cantos

MATEO 22, 34-40

Los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?” Él le dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas”.        

Los dos mandamientos se resumen en uno; lo que subyace es el misterio de la Encarnación. Antes del misterio de la Encarnación, ya existía el hecho de que Dios no tiene otro modo de crear a sus criaturas que por una comunicación que emana desde su interior. Por ese motivo, independientemente incluso del misterio de la Encarnación, que muestra cómo el Creador se convierte en criatura sin dejar de ser Creador, hay tanto de Dios, o tanto de divino en todo lo que es natural, es decir en todo, que realmente no se puede separar el mundo de Dios, la materia de Dios, las situaciones de Dios. Todo está en Él, porque Él es la Fuente de Creación permanente.

Ahora bien, la Encarnación nos muestra cómo Dios se encarna, es decir, incorpora a sus criaturas, incluso con más fuerza de la que emana para incorporarse a ellas por el acto creador. La venida del Hijo de Dios en la condición humana, este Hijo de Dios que pasa a la gloria, es decir, a una condición plena con su humanidad de Dios, para estar de nuevo en el corazón de todas las criaturas, nos enseña que solo hay un mandamiento y que es absolutamente imposible encontrar a Dios sin el hombre y al hombre sin Dios, y es imposible encontrar nada, ni esto ni lo otro sin Dios.

Si os dijera en qué meditaba hace un rato cuando fuimos al bosque con algunos de la comunidad... Uno llevaba un puñado de ramas, otro un mazo, un tercero venía con su libretita para anotar cuántos pinos pondríamos la próxima vez o para marcar los senderos que trazó Gerard B. Estos espacios fueron devastados, el bosque fue saqueado en el pasado, sin embargo, todo ha vuelto a crecer en todos los sentidos, como en una selva, sin orden ni concierto, ¡es horrendo, caótico...! ¡Qué bello sería si pudiéramos plantar algunos pinos hasta el lugar donde tendremos el pódium, el centro, donde podremos dar conferencias, charlas, frente a un paisaje cíclico tan hermoso!

Lo que sentí en mí, en ese momento, fue el agradecimiento de Jesús que me decía: “Mira mi rostro desfigurado, mira esta montaña, soy Yo, el Creador, soy Yo el Redentor, soy Yo el Resucitado que… Mira mi rostro afeado, mira esa montaña pelada, mira todos esos lugares en donde no hay ni una pizca de verde. ¿Vas a permitir el desorden o por el contrario vas a embellecerme, “vas a perfilarme un rostro”?

Dios es inmanente en todas las criaturas: inmanente significa oculto. Hay que hacer aparecer la trascendencia del Dios oculto en lo feo, en lo mal cuidado, en lo no acabado, en los lugares desfigurados, desvirtuados por la mano del hombre que solo busca su rentabilidad para obtener algo más de dinero...

Una queja nos llega de Dios que dice: “¿Te importaría ponerme un poco de pintalabios? ¿Podrías darme un poco de colorete y maquillarme las pestañas? ¿Me arreglarías el pelo? ¿Podrías acicalarme?”  Nunca pensamos en ello... El camino en la montaña, la montaña..., Dios llama de todas partes. No hay dos mandamientos. “Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas” es embellecer la creación por todas partes. Significa hacer un ramo, conversar, es todo, esto y aquello, y en todos los ámbitos. Jesús embelleció el rostro de Dios construyendo un cobertizo, haciendo un yugo para los bueyes o los burros de su tiempo, era su trabajo; esto es un bálsamo para el corazón y es uno de los elementos fundamentales que tenemos en Mas Quinta para el futuro.

¿Cómo será en el futuro si no damos semejante mensaje? Entonces, es mejor cerrar la casa, antes de nada, frenar los costes ahora mismo... Hay que decir esto, el hombre ha de aparecer como la ayuda y el “manifestador” de Dios, el que hace resonar el rostro de Dios. Seguramente, a primera vista, la gente dirá que solo es un pino más, colocado al borde de un camino y que resulta un bonito paseo. Pero lograremos que las personas sientan que en todas partes Dios está desfigurado, Dios está lastimado y que tenemos que hacerlo brillar, hacerlo resonar. 

El segundo mandamiento es similar al primero, se aplica al ser humano: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Pero esta montaña es también mi prójimo, todas las criaturas deben ser tomadas como hermanos y hermanas, y Dios presente en ellas llama. Por eso, en San Marcos, Jesús le dice al escriba que le hizo una pregunta: “No estás lejos del reino de los cielos”.

Florin Callerand
Sábado, 23 de octubre de 1993



Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet

 

"Source de soleil", CD Tissage d'or 2 (Communauté de la Roche d'or)