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Lc 21,1-4
Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir.
¿Por qué los ricos “ponen” dinero en el arca? “Ponen” porque esperan ser vistos. Las monedas deben sonar en el arca, les gusta llamar la atención. ¡Pero Dios no les interesa! Los “grandes” no se relacionan con Dios. Jesús, en otros pasajes del evangelio dice: “Ya han recibido su paga”.
Mientras que esa pobre viuda, una mujer mísera echa dinero y no hace ruido. El gesto de esta mujer es casi anónimo, los otros echan, dejan caer mientras que ella “deposita”… se acerca con suavidad, habita el gesto, que es un gesto de pequeñez. En el primer caso, Dios no recibe lo que echan en el arca, pero aquí recibe lo que esta mujer pone.
El acto creador es anónimo: es el primer asalto del Amor y ¿qué es la aparición de María, la aparición de Jesús en la historia? Es un asalto de Amor, de Amor fantástico, la Encarnación… sin embargo ¿qué vemos? ¿qué recibimos?... es la discreción de Dios que da, que ofrece, que propone… pero, ¿quién es Dios? Solo los pequeños pueden responder a los asaltos de Amor de Dios. Por eso Dios tiene tan pocos amigos, lo cual quiere decir que hay muy pocos hombres que se le parecen…
Depositar, en lugar de echar… “Señor, Padre, que depositas tu monedita en cada uno de nosotros…” nosotros somos el arca de Dios y Él pone su monedita. Esto nos lleva muy lejos. Acojamos las dos moneditas de nuestros Dios. La primera monedita, en sentido simbólico, son las parábolas, las metáforas que introducen en nosotros el don de existencia, de creación. Y ahora, el don de Cristo Resucitado ¿una monedita? Realmente la cosa no tiene demasiado empaque externo, esta monedita que Cristo nos da… ¡veneremos estas moneditas! ¡Qué seamos un arca que recibe las moneditas, un arca consciente!
Es evidente que los átomos, las piedras, el sol, la luna, las estrellas… reciben la monedita de Dios, pero, los átomos, las estrellas, el sol, la luna, ¿cómo van a responder, a ser conscientes de ello? Es verdad que los cielos y la tierra “cantan la Gloria de Dios”, pero si no hubiese hombres para verlo, ¿qué podrían cantar los cielos y la tierra? Nada en absoluto, el sol está mudo… la tierra está muda… por eso hay cantidad de hombres que no oyen, y que con su inteligencia y su libertad, no se ponen en el lugar del sol, de la luna, de las estrellas, de los átomos, de todas las cosas para responder a Aquel que da la monedita de existencia, de movimiento y de vida.
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Es lo que vio Teilhard de Chardin, es lo que Teresa de Lisieux vio a los 14 años antes de entrar en el Carmelo, percibió que Dios da por doquier, que colma a cada uno y esto la sobrecogía. Por eso entró en la “prisión” del Carmelo. Ella misma cuenta en sus “Manuscritos autobiográficos” que se encerró en el Carmelo, que se convirtió en “prisionera”, es el término que ella emplea. ¿Por qué? Porque percibió que la inmensidad de Dios estaba en toda realidad y más allá de toda realidad. Comprendió que la inmensidad era Jesús. Ese fue su comienzo, increíblemente sencillo y grandioso.
La monedita… seamos arcas de resonancia interior en nombre del cosmos entero. Entonces encontraremos la apertura de un Teilhard de Chardin: “En nombre de todos los átomos, de todas las moléculas, de todos los astros…” y de una Teresa: “En nombre de todos los incrédulos, los ateos, los que no reaccionan, todos los que reciben sus moneditas…” y que hacen como si no las recibiesen y viven en la ingratitud. ¡Pobres de ellos! Teresa se compadecía de esas arcas en las que no había resonancia, ni toma de conciencia. Después, en la “prisión” del Carmelo que está abierta al mundo entero y al mundo de los hombres, ahí se encierra Teresa para la salvación de todos los hombres, para responder en nombre de todos aquellos que no responden… es su gran secreto.
Cuando vemos a Jesús, bien sea en el evangelio de san Lucas o de san Mateo, resulta evidente que Él las da sus dos moneditas.
¿Quién es Dios? ¿Cómo da sus dos moneditas, las Suyas que tenía para vivir?.... “En Él tenemos la Vida, el Movimiento y el Ser”. ¿Qué vida? La Suya. ¿Qué movimiento? El Suyo. ¿Qué ser? El Suyo. Dios comunica “las dos moneditas”. Todas las criaturas son como un arca de acogida, sí, pero… hay arcas inanimadas, arcas sin inteligencia y sin libertad, es normal para los átomos… pero cuando por su inteligencia el hombre toma conciencia de que puede reaccionar en el amor con toda libertad, como Dios obra en relación al hombre, entonces… la calidad de la adoración ¿puede asustar?, ¿puede aterrar? o bien ¿es un estremecimiento? Cuando Tú me das Tus dos moneditas, yo las recibo como tales, puesto que Tú me las das, son mías y Yo te las doy de modo que vamos juntos… Ahí tenéis la comunión de Dios y de sus criaturas conscientes y libres ¡es algo fantástico!
Pensad que esto se desarrolla y se despliega hasta el misterio de la Encarnación… Dios ya había dado las moneditas a María, por la creación, por la Efusión del Espíritu Santo en Ella. Sí, pero era el Hijo, “LA monedita de las moneditas”. María está conmocionada, se pregunta que le está pasando. Ella no sabía que Dios tenía un Hijo. El momento de la Anunciación, no es en absoluto una demostración intelectual, como un folleto informativo que se abriese e hiciese comprender a María una página de Teología Cristológica. “María se pregunta lo que significa este saludo” (Lc 1-29) Imaginaos lo que vibra en Ella cuando recibe esta monedita, cómo la acoge, cómo adquiere conciencia de lo que está ocurriendo… sin embargo, no es muy grande una monedita.
En la vida mística, nunca acabamos de hacer este descubrimiento, y ese es el secreto de la “pequeña vía”: solo los pequeños descubren que Dios les da sus propias moneditas… “Amén”
Florin Callerand
24 de noviembre de 1997
Traducción del francés al español: Beatriz Simó y Pilar Sauquet
"Comme la terre s'offre à la pluie du ciel", CD Tissage d'or 4 (Communauté de la Roche d'or)
Para ver la letra en francés de la canción "Comme la terre s'offre à la pluie du ciel"
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