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Blog de Roche d'Or

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Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por Danièle Valès
Etiquetado en : #diariamente...

Ayer celebramos la fiesta de Pentecostés. Pero detengámonos cinco minutos, ¿qué celebramos? ¿De qué se trata? ¿Qué visibilidad ofrecemos a esta fiesta que no tiene más interés comercial, que la posibilidad de un fin de semana prolongado? ¿Y cómo han resonado en nosotros las primeras palabras del relato de los Hechos de los Apóstoles: “Todos estaban reunidos en un mismo lugar”?

Florin nos repetía con insistencia que “lo que permite que venga el Espíritu Santo es un acontecimiento comunitario previo. Se necesita una pista de aterrizaje, es necesario que los hombres se busquen y traten de poner en común sus deseos sus oraciones y lo compartan...”

De hecho, es el nacimiento de las primeras comunidades cristianas lo que celebramos hoy, y la fiesta de “María Madre de la Iglesia” es el sello. El día después de Pentecostés entramos, litúrgicamente hablando, en el “tiempo ordinario”, el tiempo de los Hechos de los Apóstoles, el tiempo en que Cristo resucitado solo es visible en, por y a través de Sus comunidades.

Después de dos años de crisis sanitaria, de confinamientos y restricciones de todo tipo, de videoconferencias y de teletrabajo, ¿todavía nos atrevemos a reunirnos en el mismo lugar? Olivier, a su regreso del retiro itinerante de Lourdes, nos dijo que la asistencia a este lugar había descendido a la mitad. Escuchamos el mismo eco en las parroquias y en los distintos lugares de renovación espiritual. Nosotros mismos vemos la lentitud con que nos llegan las inscripciones. ¿Qué está pasando?

Debemos atrevernos a interrogarnos: cuando la gran marea de la crisis sanitaria retrocede, ¿qué deja en la playa de nuestros estilos de vida? ¿Más individualismo o más interioridad? ¿Hemos encontrado por fin en Internet el autoservicio de nuestras necesidades de todo tipo, culturales, económicas, relacionales, religiosas, etc.?

Hace unos días, durante su retiro en Fontanilles, Olivier interpelaba a cada uno: “Esta pérdida del deseo de reunirse plantea interrogantes. Un Jesús que solo me incumbe a mí, no es el Jesús del Evangelio... ¡No se puede invocar a Jesús en un cubículo! La Iglesia es un Misterio de Comunión porque Dios es un misterio de Comunión”.

El texto de Florin que os proponemos hoy es de una actual relevancia. Refiriéndose a la fundación de las primeras comunidades cristianas, comienza sin rodeos: El día de Pentecostés, inmediatamente después de las palabras pronunciadas por Pedro y llenas de Espíritu Santo, asistimos a la presentación de la comunidad cristiana primitiva (Hechos 2, 42-47 y 4, 32-37). Y digo “inmediatamente”, es decir, sin intermediario. Estamos ante algo absolutamente crucial para ver y recordar: una comunidad cristiana nace únicamente por la escucha de la palabra que suscita la fe en Jesús y comunica el Espíritu Santo”.

Hay que decir que ninguna traducción o adaptación del texto encontrará la manera de hacer que Jesús diga: “¡Conectaros al Evangelio y yo llegaré! Al contrario, Él nos dice: “Cuando dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy en medio de ellos”.

A finales de junio, el hermoso viaje vivido con los refugiados ucranianos llegará a su fin y otro centro de acogida tomará el relevo. Acabamos de vivir meses de visitación a través de su venida y dejará una marca de gracia y hospitalidad en nuestra historia. En el fuego de la violencia, de la guerra y del dolor, hemos puesto un algo de nuestra parte, la del colibrí, y hemos recibido mucho más.

Pero estamos deseosos por volver a la proclamación de la Palabra y es con profunda alegría en nuestros corazones como nos preparamos para vuestra venida.

Danièle Valès

 

Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet


 

Una comunidad cristiana se fundamenta en el poderoso anuncio de Cristo resucitado.

El día de Pentecostés, inmediatamente después de las palabras pronunciadas por Pedro y llenas de Espíritu Santo, asistimos a la presentación de la comunidad cristiana primitiva (Hechos 2,42-47 y 4,32-37). Y digo “inmediatamente”, es decir, sin intermediario. Estamos ante algo absolutamente crucial para ver y recordar: una comunidad cristiana nace únicamente por la escucha de la palabra que suscita la fe en Jesús y comunica el Espíritu Santo. [Leer màs...]

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