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Blog de Roche d'Or

Blog de Roche d'Or

Comunidad de la Roche d'Or en Besançon y Fontanilles

Publicado en por P. Florin Callerand
Etiquetado en : #texto de Florin, #cantos

El día 16 de julio de 1858,
en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen,
tuvo lugar en Lourdes,
la última aparición de María a Bernadette.

Parece que esta última aparición de María a Bernadette podría designarse como la aparición de la libertad, de la libertad del Espíritu Santo, de esa fluidez de la Presencia de Dios que no se puede tocar, no se puede encerrar, no se puede reducir. Esta fluidez os asegura que, estéis donde estéis, aunque estéis en un calabozo, en una cárcel -como fue el caso de Maximiliano Kolbe, en el búnker de la muerte- seréis visitados a domicilio, a través de los muros de hormigón, porque Dios está en nuestro interior, y María, en Dios, es tan íntima a nosotros que se convierte en nuestra contemporánea, estemos donde estemos, hagamos lo que hagamos, y sean cuales sean las barreras, los obstáculos que, aparentemente, impedirían el encuentro, la relación...

Hay, en el corazón del hombre, un centro, un punto donde el impacto divino es permanente y, sobre este punto central, nadie, ni nada en el mundo, puede meter mano. Sois libres en Dios y Dios en vosotros. Este es el misterio, la admiración de la trascendencia de la personalidad humana unida a la personalidad divina, de corazón en corazón... y no de corazón a corazón -aunque en esa última expresión haya algo de admirable en la relación-, pero de corazón en corazón se trata de una reciproca vivencia interior con Dios.

Dotada de semejante herramienta, esta jovencita de Lourdes, Bernadette, podrá ponerse en marcha en la vida y el camino no le será fácil. Pero, ¿por qué es Bernadette la elegida? Porque hay algo en Bernadette que cautiva a María, y es su pequeñez, en el sentido bíblico. No su pequeñez, porque solo medía 1,40, aunque cuando María se le apareció en la gruta, también adoptó una forma femenina de 1,40. Sí, María es pequeña, es una “Pobre de Dios”, Bernadette es pequeña, es una “Pobre de Dios”. La cualidad fundamental de una criatura ante su Dios es ser gozosamente desposeída para ser colmada en plenitud. Y por eso esta cualidad en Bernadette agradó irresistiblemente a la Reina del Cielo: María.

 

En esta última “aparición”, el gobernador se involucró en ello, así como todos los servicios de la policía, incluido el guarda rural, todo el mundo se movilizó y.… se prohibió férreamente ir a la gruta de Lourdes: barreras, grandes tablones impedían absolutamente el acceso y había un puesto de policía para impedir pasar a los recalcitrantes. Todo esto duró tres meses y Bernadette no había vuelto a la gruta de Lourdes, cuando, el 16 de julio, a eso de las siete de la tarde, oyó en lo profundo de su corazón algo que -era cálido, íntimo– y parecía decir “¡Ven!” Reconoce que así se habían preparado todas las “apariciones” anteriores. En medio de la noche, muy a menudo, la chiquilla se despertaba y... “¡Ven!” No era pronunciado, pero era un sabor, era una atracción. Despertaba a su padre, a su madre y a su hermana, y al amanecer se iban a la gruta.  Lo que hay que saber es que, en Lourdes, el gran mensaje no son las “apariciones” en la gruta, sino la llamada en lo íntimo del corazón. Y todo el mensaje de Lourdes se puede concluir con esto, ese pequeño e íntimo “¡Ven!”  

Como estaban los tablones, los guardias y la policía, no era cuestión de ir allí. Y esto es lo que vamos a descubrir como perteneciente a la maravilla de la libertad de Dios y de la libertad del Hombre. En efecto, Bernadette, su madre y su tía se dirigen a la llanura del río, al otro lado del Gave, a vuelo de pájaro, a unos 250 metros de la gruta, con la barricada de tablones que cubría toda la entrada. Fue entonces cuando Bernadette descubrió a María pasando por encima de la barrera. Bernadette está cautivada y dirá simplemente esto: “Era como si no hubiera distancia entre la Señora y yo”. Bernadette sonreía diciendo: “Nunca la he visto tan bella” Y entonces María desaparece. ¿Bernadette está sola? No.  La presencia de María ha emigrado en ella, en su centro, cosa hecha y es entonces cuando Bernadette está dotada de esta experiencia mística de la presencia íntima y permanente de María en ella. Podrá ir a Nevers o a cualquier otra parte, pasarlas moradas, tener caries ósea, sufrir un asma terrible, morir a los treinta y nueve años, Bernadette, está dotada de una Presencia Mística en el interior de su alma.

Es un error decir que las tribulaciones de la vida, las enfermedades y finalmente la muerte, son un espantoso callejón sin salida, el fondo del abismo en el que nos hundimos, porque la Presencia en nuestra prisión íntima nos habita y nunca nos abandona. Se trata simplemente de: primero, saberlo y, segundo, hacer algunos ejercicios de atención a esta Presencia Mística. La Iglesia debería ser la “Instructora” para todos los hombres, de esta posibilidad de vida interior por encima de todas las barreras, con Dios íntimo y con María que es en Cristo Resucitado, íntima. Es esto y no otra cosa lo que cambia la vida y prepara el gran “paso” de nuestra “condición primera”, prisionera de las barreras de la carne, del volumen, de las cantidades, de los determinismos, a la Libertad Divina que es inmensidad y eternidad. El cielo se puede aprender a través de la experiencia mística de la Presencia con la que se está en relación ahí mismo, en lo escondido...

Esto nos concierne a todos. Lo que ocurre en casos como el de Bernadette Soubirous y quizás otros, es sencillamente profético, para que sepamos que el secreto de nuestro ser es una gruta inviolable cuyo fondo está abierto al infinito y que Dios asciende desde dentro, en nuestro interior.


Florin, 16 de julio de 1992
en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen


Traducción del francés al español:  Beatriz Simó y Pilar Sauquet

"O Seigneur, tu ouvres des chemins", CD Tissage d'or 3 (Communauté de la Roche d'or)